27/1/18

Primeros días en Sídney

Hi mate! Como sabréis, estoy ya por Australia, tan solo 22 horas de viaje para llegar a la otra punta del mundo. Un viaje que la verdad ha sido una odisea, empezando a las 5 am con cara y cuerpo de sueño. Primer paso, facturar el equipaje y este simple acto vino acompañado de un microinfarto, al señor de facturación no le aparecía ¡mi visado!... se quedó todo en un susto, por lo visto no puso bien mi apellido. Primer vuelo 6 horas a Qatar, bastante ameno, la escala de 4 horas fue muy necesaria para ir al baño con tranquilidad, estirar las piernas y pasar un poco de calor. El segundo vuelo... un horror, he ido en asientos de Ryanair más cómodos que esos, eso sí en ambos vuelos las azafatas muy amables ofrecían agua, zumos y refrescos cada hora (free). 

Segundo paso (una vez en tierra), ir al apartamento en transporte público. Me costó bastante encontrar un punto de información, cada vez que preguntaba me mandaban a un sitio distinto (igual yo entendía mal). Una vez lo encontré me hice con la Opal Card y la chica que me atendió me buscó amablemente por google maps la mejor forma de llegar a casita. Una vez llegué, del empanamiento que llevaba encima no conseguía encontrar el apartamento pero un muchacho, Harry, muy majo me ayudó incluso con las maletas. 

La primera semana fue un poco agobiante porque lo único que he hecho ha sido buscar una habitación y no era muy exquisita: habitación privada, cerca de mi escuela, cocina y baño limpios, un presupuesto de 300 dólares por semana como máximo. Tras cinco días visitando antros, cuchitriles, zulos... por fin encontré una habitación que cumplía mis requisitos así que dije que sí del tirón, no tenía esperanzas en encontrar algo mejor y aquí como la gente va y viene, si dentro de dos meses me quiero cambiar pues ya busco con tranquilidad. 

En estos días me he pateado el centro de arriba a bajo, he ido a Bondi beach (la playa más famosa de aquí, no por ello la mejor), he visto la Opera de Sydney, el puente Harbour, China town... pero si duda lo he empezado a disfrutar una vez he tenido la tranquilidad de tener casa y eso ha coincidido con el Australia Day, el día nacional que todo australiano vive fervientemente. 

Durante esta semana he sacado algunas conclusiones de esta gran ciudad:

1. Cuesta mucho trabajo encontrar una papelera, incluso en las calles principales de los pequeños barrios que forman esta gran ciudad.

2. Es una ciudad de contrastes en todos los sentidos, lo mismo estás en un barrio de casitas muy monas, con aceras anchas, árboles, gente paseando con toda la tranquilidad... y a los diez metros estás rodeada de grandes edificios y aglomeraciones (aunque nada agobiante en comparación con Madrid y Barcelona)

3. En general es caro pero depende de qué, comer por los barrios en chinos, japoneses, vietnamitas, comida griega... puedes encontrar platos por 6 dólares, lo que viene a ser 4 euros. En los supermercados hay productos con precios como en los de España pero otros como el pescado, algunas verduras, frutas... que se sale de presupuesto. 

4. El transporte público es caro, cuando entras picas la tarjeta y cuando sales vuelves a picar, al final te cobran en función del trayecto que hayas hecho. Cuando llevas 8 viajes en la semana, te hacen un 50% de descuento en todos los trayectos y los domingos hagas el trayecto que hagas, como máximo te cobran 2,6 dólares. También si haces trayecto de ida y vuelta en menos de X tiempo, no te cobran el viaje de vuelta. Vamos un lío.

5. Los semáforos tardan cinco segundos en verde y luego empiezan a parpadear en rojo por lo tanto vives en tensión ya que no sabes si seguirá o no parpadeando. La gente no conduce tan mal y dejan pasar siempre a los peatones.

6. Es real, la gente va descalza por la calle, no en la ciudad pero sí por los barrios y/o zonas cercanas a la playa.

7.  La gente es muy muy muy amable, te preguntan si necesitas ayuda, de donde eres, qué tal estas, cuánto tiempo te quedas, qué vas a hacer, qué has visitado...

8.  Aquí los bazares chinos son más caros que lo supermercados o tiendas de verdad. El otro día me cobraron casi 9 dólares por tres fiambreras (tupperwares de toda la vida) y luego vi unos de mejor calidad en un supermercado por 6 dólares.

9. Los estudiantes son capaces de vivir en unas condiciones de insalubridad impresionantes. Viven rodados de suciedad en las zonas comunes, las cocinas, los baños... ni en las películas de miedo de casas abandonadas he visto yo tanta mierda. 

10. La gente suele salir cualquier día de la semana, la "fiesta" suele acabar pronto por lo que les da lo mismo si es martes, jueves o sábado. La cerveza está cara pero se aprovechan mucho la happy hour, yo aun no he probado ninguna y deseando estoy. 

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